Ensonnacionesmarianas es un blog abierto a la reflexión propia y ajena sobre cualquier tema sobre el que deseemos pensar. El ensueño tiene que ver con la idea antigua del sueño como camino al conocimiento (por ejemplo, El primero sueño de Sor Juana).

F(h) Consultora en PYMES y ONGs

sábado, 23 de abril de 2011

69

Fue haciéndose mayor la paranoia, aunque un dato era real. Luego de dos días de tormentas intensas, el sol amaneció al tercero y rajó la tierra. Y lo hizo literalmente, grandes grietas se abrieron.


Pero ellos se habían organizado. Habían decidido que lo mejor era armar pequeñas comunidades y tener huertas en las casas, adaptadas, debido al clima, por los hombres para que las verduras no se echaran a perder. Habían acumulado varios bidones de agua de lluvia en los últimos días y, también, varias latas de conserva, ya que suponían que los mercados cerrarían. Ya tenían dispuesto cuáles serían las raciones y quién viviría con quién. En la casa de Soledad y de Santiago, se quedarían Sofía y el novio, Libertad, Penélope y el maridovio, y Gabriel. Era importante que la versión de internet de la revista siguiera saliendo. Luciana había decidió cuidar de sus padres que, aunque no vivieran juntos, estaban equidistantes de la casa de ella.


Un problema se presentaba y era quién se haría cargo de Gabriel cuando fuera niño y de Gabriel cuando fuera anciano. Fue el mismo Gabriel niño quien los sentó, al segundo día de convivencia, y les preguntó ¿quién será como mi vieja cuando sea un niño, quién mi hija cuando sea anciano y quién mi amiga cuando sea adulto joven? Libertad respondió con su silencio, ya había decidido que ella lo haría, incluso, antes de que Gabriel niño lo planteara.


Esa tarde, jugó con él, le contó historias de países lejanos y hombres aventureros, cantaron y bailaron. Por la noche, Libertad le dio parte de su ración y le dijo que saldrían a ver el cielo y que tendría postre sólo si comía toda la comida. Gabriel niño cumplió y, por eso, salieron al patio y se sentaron, ella detrás de él y lo rodeó por el cuello con su brazo derecho, mientras con el índice de la mano izquierda le señalaba las estrellas.

68

Las dudas que tiene son muchas, pero nunca se le ocurre preguntar, sino que espera desvelar los misterios de este mundo sola. Le extraña, por ejemplo, que un escritor español tenga un apellido tan porteño como Lorca, ya que en España, sabe, no se hablaba al vesre. Otro español que la deja perpleja es Manolo Escobar ¿cómo puede ser él peronista y cantar porrom pom pom porrom pom porrom pompero perón? ¿Dice realmente Perón? ¿Dice Perón y mamá lo escucha? Si ella siempre le dice, en susurros, que eso no se dice cuando uno pronuncia ese nombre, mucho más si uno lo hace en público.


Muchas dudas tiene. De las religiosas, por ejemplo. ¿Cómo Jesús tuvo dos padres? Eso no es del todo posible. ¿María habrá engañado a José y le habrá dicho que era de él? Si ambos lo sabían, ¿Jesús decidió irse de su casa a vivir con sus amigos cuando supo que su padre no era su padre y que era medio adoptado? Otra duda, ¿por qué el temor de Dios es un don del Espíritu Santo? De esto, sí pide respuesta y le dicen que es respeto. No, no, no, dice ella, el temor y el respeto no son la misma cosa ¿por qué temer a quien nos ama?


Y caminando por su caminito de dudas va haciéndose mayor.

67

Habían aprendido muchas cosas con todos los meses de trabajo. Las revistas seguían saliendo, las novias casándose y expandiéndose la felicidad. Algunos comenzaban a ver que esa gente podía y eso les daba miedo. Por eso, las voces negativas empezaban a oírse y muchos pedían la prohibición de sus actividades. Ellas no daban crédito de lo que oían. Las protestas que intentaban interrumpir casamientos habían comenzado con todo tipo de violencia. Ellas comenzaban a tener miedo y los hombres pensaban que había que organizarse.


Paciencia, dijo Gabriel, denles tiempo. Cuando la televisión agote el tema, van a pensar en otra cosa, ya les pasó algo similar alguna vez. Mientras esperamos, contemos estrellas.


La sequía nos va a ayudar, dijo Sofía, anuncian dos días más de tormenta y sequías por varios meses. La gente va a volver a protestar contra los gobernantes como la otra vez y se olvidarán de nuestra existencia. Pero nosotros no debemos hacerlo, tenemos que pensar en esos meses, en cómo nos vamos a arreglar, por las dudas.

66

La vida y la muerte se cruzan en sus pasados. Los dolores familiares, las divisiones de ese país tan lejano que han sabido traer mezclado con recuerdos en sus maletas. El viaje fue largo, aunque la posibilidad de regreso achica las distancias, aunque el recuerdo las elimine.


Libertad sabe que ella pertenece a un lugar muy lejano que no conoce con los ojos. Pero mamá y papá lo tejen con palabras y canciones, en lenguas distintas, lejanas y cercanas. Papá habla algo distinto que ella no habla, pero es normal que él lo haga y, también, sus amigos. Con esa lengua, con su lengua padre, papá la llama cativa y el padrino pitusa. Es normal para ella entenderlos, aunque no conversar con ellos de ese modo, ya que sólo puede hablar su lengua madre, la lengua de su madre.


Las canciones de ellos también son suyas, su identidad, pero duelen y no le gusta que a mamá y a papá les dé morriña, y no le gusta verlos cantar de ese modo, cantar con el brillo de los ojos, esos ojos que extrañan ver otros paisajes que guardan en el fondo de la memoria y en el fondo de las canciones.


Ellos, también, le enseñan a querer ese lugar, a sufrirlo y desearlo. Le enseñan los silencios que ellos, también, y tan bien han aprendido.

65

Por una escalera, subía. Por la de la vida que, también, es la que utiliza la muerte. Janaína sabía bien que eran las dos caras de una misma moneda porque era la madre de ambas. Su vientre se transformaba, con la calidez de la vida y de la muerte, en un prado en flor para que sus chiquitos danzaran con su ombligo como sol. En cualquier caso, ambos danzaban, aunque algunos de ellos sólo lo hicieran en abril.


Pero un día, la vida pudo más porque puso en ese prado una piedra, y la piedra rodó, y la piedra se hizo roca y la fuerza del amor de los tres hizo que esa piedra creciera y la piedra nació. La piedra le borraría siempre las lágrimas y vencería las tormentas.


Janaína se sabía fuerte porque era la madre de la vida y de la muerte.

64

Las diferencias en los resultados son incomprensibles. No está sumando y restando bien y le parece raro porque ella sabe hacerlo desde mucho antes que cualquiera de sus compañeritas. Y es que su hermana, Luciana, la ingresó en el mundo de las matemáticas del mismo modo en que le enseñó a atarse los cordones, entre risas y juegos, del mismo modo en que su hermano cowboy la había llevado a navegar en papel o como el mayor la ayudaba a ser Mónica Seles.


Ella sabe hacerlo, por eso, no disfruta de esas clases y, quizás por ese motivo, hace la tarea con indiferencia. Con el tiempo, aprenderá que no sabemos las cosas cuando creemos saberlas, sino cuando más dudamos de ellas, que al conocimiento se sube por una escalera.

63

Las palabras nuevas que decía Luna las hacían reír. Eran nuevas por muchos motivos, porque estaban recién incorporadas a su léxico y porque no las reproducía fielmente, sino que las decía de un nuevo modo, como si las creara.


Mientras Luna hablaba, Libertad preparaba el mate y Soledad abría la puerta. Les presento a Penélope, mi prima y amiga. Todas la saludaron y vieron que era esa clase de personas que tejen mundos con palabras, mientras esperan que algo cambie. Luego de una hora de hablar sin parar de su familia, su perro y su gato, hizo un respiro para decirle a Soledad que su casa estaba sequita. Y fue el turno de ella para hablar. Ayer, estuvimos todo el día secando el piso, nos reímos mucho y disfrutamos de hacerlo juntos. ¿Y con la otra parte de la casa qué van a hacer?, preguntó Sofía. Dejamos allá las diferencias.