Ensonnacionesmarianas es un blog abierto a la reflexión propia y ajena sobre cualquier tema sobre el que deseemos pensar. El ensueño tiene que ver con la idea antigua del sueño como camino al conocimiento (por ejemplo, El primero sueño de Sor Juana).

F(h) Consultora en PYMES y ONGs

domingo, 12 de agosto de 2012

El café de los recuerdos

Hoy recordé otras cosas, mis días de bares. Claudia me dijo qué gallego se lo ve, muy Manolito y pensé que me parecía tan natural verlo tan gallego vestido de mozo y viajé... lejos en el tiempo y un tanto en el espacio.

Viajé a las mañanas de Posadas en el bar de los amigos de mi papá, el y, luego, transformado en Le petit. Yo, sentada a la barra con él con mis 6 o 7 años, y del otro lado Alfonso y Manolo sirviendo el café. De vez en cuando, venía un madrileño, bastante joven, lo que me llamaba la atención ya que para mí los españoles eran todos gente más grande. Este señor se parecía a Magnum y lo llamaban "Carajillo", creo que por la costumbre que tenía de pedirse uno. En esas charlas, siempre se hablaba de política y de los negocios, sobre todo de los "cartos" y siempre era en gallego, salvo, claro está, si aparecía "Carajillo".

Ya de grande, estando en Buenos Aires, las charlas con mozos, no era con mozos de bares. En los primeros años, creo que aún tuvimos alguna visita al restorán El mundo donde trabajaba como mozo mi padrino, gallego él también, y donde había trabajado mi papá haciendo lo mismo.

Más tarde, Galicia se fue reduciendo a la Avenida de Mayo, lugar en el que siempre mi papá encontraba a alguien con quien hablar en su lengua y siempre, con ese alguien, hacían el repaso de los muertos o de los conocidos en común que, casi siempre, habían tenido bar o algo por el estilo.

El café de los recuerdos me trajo estos hoy porque en la familia, además de mi papá, hubo abuelo que tuvo bar y, según palabras de mi madre, su tío ganó la carrera de mozos que suele hacerse todos los años. De todos ellos, Manolo y mi padrino siguen vivos y "Carajillo" creo que había vuelto a España.

Este fue hoy mi café de los recuerdos. En homenaje a todos los que ya se nos han ido, a mi papá especialmente y a mi pequeña Galicia de Avenida de Mayo.

sábado, 11 de agosto de 2012

Lado B

Hoy, les cuento un poquito el lado B (qué mayor estoy) de la entrada de ayer sobre el concierto. La verdad, es que el romanticismo, como todo en la vida, tiene su parte de chasco... o será que yo tengo la tendencia a lo tragicómico, a la risa que corta el llanto, a meter la pata.

Ayer, estaba ansiosa por conocer a Inés, entonces, en un momento dado, la verdad, me cagué en la parejita de al lado. Había un montón de butacas vacías sobre la derecha y yo quería ganar terreno para acercarme a ella. Entonces, en una de esas veces que Ismael se fue del escenario, quise aprovechar para pasar. Y estos dos flacos seguían chapando, era para hacer una peli llamada El chape sin fin. Lo cierto es que (ya se me pegó esta frase del señor Serrano), decía, lo cierto es que yo quería pasar y estos dos pibes no le aflojaban a la lengua y quise hacerlo disimuladamente. Soy bastante flaca, pero debo reconocer que tengo un culo hispánico, que no heredé de papá sino de la asturiana madre. Y mi culo hispánico se llevó puesta a la chica y casi provoco que el chico se la coma o que ella le baje los dientes.

Pensé en pedir perdón, pero siguieron con el chape. Seguro que si todo sale como ellos esperan, en este preciso momento, no se acuerdan de esa situación. Pero si todo se va por agua abajo, en un futuro, entre todas las cosas de las que ella se quejará estarán la canción "Vértigo", con la que puteará al infinito cada vez que la oiga, y el culo de Mariana.

Besos, risas y estrellas

Quisiera contar mis pensamientos sobre el recital de hoy, pero mis pensamientos son tan imposibles de acotar como mis textos, en eso, comprendo al pobre Serrano, que se ve injustamente limitado en 140 caracteres.

No puedo decir todo lo que pensé, pero voy a ir contándoles sobre una situación particular que me hizo llegar a otra.

Cuando me senté en la butaca, vi llegar a una parejita. Suponía que eran novios, pero no, porque ella le preguntaba cosas sobre su trabajo y él le iba contando todo como si ella desconociera. Sí, ya lo sé, escuchar conversaciones ajenas está mal, pero lo mejor que tiene la vida es escuchar y contar historias. La pareja se había dado cita en el recital de Serrano, quién pagó no lo sé. El hecho es que las canciones iban pasando hasta que "Vértigo" encendió la magia. Imagino que ahora esa será la canción de ambos para bien y para mal. Los besos comenzaron, sí, señores, empezaron a chapar de lo lindo y yo a sonreírme. Quise tenerle envidia a la chica, pero no pude, me dio ternura que siguieran el concierto tomados de la mano y deseé profundamente conocer a alguien con quien compartir estos conciertos.

El hecho es que, pensar todas estas cosas, me hizo pensar que hay un hombre al que amé mucho (creo que lo amé, eso lo pienso ahora que ya no me hablo con él), al que las canciones de Serrano me suelen llevar. El día que me dije que moriría de amor por alguien como él, la casualidad hizo que en el pabellón azul de la feria del libro estuviera Tati Almeyda hablando y "Ya ves", música que por aquel entonces tenía en mi celular, sonaba de fondo. Cuando volvía en colectivo a casa, tuve su primer mensaje y la ilusión comenzó a nacer muy intensamente. Esa canción quedó asociada para mí a esta persona a punto tal que había comenzado a escribir una novela tres meses antes y, al conocerlo, incluí un personaje basado en él que se llamaba Marcos (porque si Marcos abandona, quién será nuestro dueño). La novela fue quedando ahí y apareciendo con el tiempo, las ganas y ahora espera... Una de las cosas que me dijo fue que le gustaba Ismael Serrano y morí más de amor (los hombres suelen engañarnos con esas cosas) y un funesto día del maestro él me ayudó a sortear unos obstáculos para que yo llegara a tiempo a verlo a La trastienda donde Rodolfo Serrano iba a estar presentando su libro junto con su hijo.

El tiempo fue pasando y con él las indecisiones, los mensajes poco claros. Pero sé que lo quise como a nadie y pensé que él era todo. La única música de fondo que conservo de Ismael ahora para esa historia es un poco funesta y predictiva. Con unas copas de más, dijo las palabras más bellas, que también son las que más duelen cuando no son ciertas y me pidió que pusiera música para que bailáramos. El último disco de Ismael estaba puesto y con felicidad le dije "está Ismael" y creo que el muy tonto pensó que tres éramos multitud porque puso cara de "ese sujeto ya me está cansando". Y, como una ironía del destino, la canción que sonó en ese momento era "Te odio". Al día siguiente, él no pudo decir más nada y yo, como siempre, no me pude callar la boca.

Hoy, escuché miles de canciones que hablaban de mí porque, sin saberlo, este sujeto canta lo que siento. Pensaba contar en mi relato que cantó las dos canciones que me recuerdan a mi viejo juntas como si me leyera la mente. Pensaba contar que lo mismo hizo el año pasado cuando leyó la poesía sobre el perro muerto cuando hacía poco tiempo se me había muerto mi perra (a la que acuné hasta su muerte cantándole "No estarás sola" y "Caperucita").

Pero no. Porque hoy de nuevo estaba Tati Almeyda cerca, porque estaba Ismael cantando "Ya ves", "Vértigo" y las canciones que me hacen recordar a alguien a quien quise mucho y muy sinceramente. Y creo, ahora con el tiempo trasncurrido, que nunca fue cierto que le gustaba Serrano y mucho menos que me quería y que, aunque no lea esto nunca se merece estas palabras y mucho más porque, más allá de los dolores y de todo lo que no fuimos, me regaló la capacidad de soñar y de creer en las estrellas.


jueves, 9 de agosto de 2012

Mi cara es un problema para el registro

En lingüística, el registro es hablar con lenguaje formal o informal según el contexto, muchas veces depende de con quién se esté hablando.

Mi cara en algunos contextos genera problemas de registro. El ejemplo es la situación que tuve hoy en el banco, adonde fui a pedir mi tarjeta de crédito. El señor comenzó tuteándome y me pidió datos para buscarla. Cuando la encontró, me dijo:

- Acá está, señora... o señorita.

Y me pidió el DNI. Se lo entregué, y me reprochó como si fuera mi padre (en tono cariñoso), que el mensajero había pasado varias veces por mi casa. Me pidió que firmara algo y, como no veía dónde había birome, me la mostró y me dijo:

- Acá está linda.

Con ese "linda" dulce que suele tener la gente mayor (¿me llevaría 20 años el señor?) con las criaturas.

Creo que el señor estaba desconcertado, me trataba como señora por el hecho de tener una tarjeta a mi nombre y me trataba, a la vez, como si tuviera 15.

Gracias, señor, fue un halago a pocos días de cumplir 31.

¿Ismael quiere brandy?

Situación ayer por la noche antes de dormir. Llamé a mi madre como habitualmente cuando está en Buenos Aires:

- Hola, ¿má? (como si pudiera atenderme otra persona), me voy a dormir.

- Pensé que ya estarías durmiendo (estoy por cumplir 31).

- No. Ahora me voy, estuve con la compu.

- Bueno. ¡Ah! Me olvidé de decirte algo que pensé esta tarde.

- ¿Qué?

- Ese muchacho canta igual a Dyango cuando era joven (aclaración: ama a Dyango, creo que me sé su repertorio desde antes de nacer).

- ¡NO ME DIGAS ESO! (no me dio el ataque en ese momento).

- Sí, canta igual aaaaaaaa (imitando la ronquera de Dyango).

- NO ME DIGAS ESO .

Ya no tenía otras palabras, cerebro bloqueado pensando que de vieja, cuando vaya a ver a Ismael Serrano, terminaría esperándolo en la puerta, tomándole la mano y diciéndole "aguante el Rayo Vallecano", como la vez que la acompañé a ver a Dyango y se mandó un "vamos el Barça" o algo por el estilo.

- Sí, pero Dyango era un gran músico, tocaba con (menciona a un fulano que desconozco, por suerte, evitó la historia de que era trompetista y bla bla bla).

- Bueno, está bien.

Empecé a repetirle esas palabras con la sola intención de que no siguiera metamorfoseando a Serrano en Dyango porque, aunque conozco el repertorio de este, no iría ni de casualidad a verlo tres veces.

Ella insistía con su "es un gran músico" y bla, bla, yo con mi "bueno, está bien", pensando que en algún momento me contaría la historia de que Dyango se llama Carlos Gómez, pero por suerte no lo hizo.

Ahora, no sé si Ismael es Ismael, Dyango, Carlos Serrano, Ismael Gómez, si es hijo de Dyango y no de Rodolfo o, tal vez, de Chespirito y mi mamá se confundió (¡¡¡Má!!! Dyango de joven era igual al Chavo).

Solo espero que Ismael no cante mañana "Esta noche quiero brandy", canción que en mi casa le valió el mote de borracho a Dyango y con lo que la torturábamos a mi madre cuando éramos chicos.

Eso sí, Ismael, si leés, esto nos juntamos a hablar de música, de libros, de la vida cuando quieras donde quieras, el sitio que mejor prefieras...



miércoles, 8 de agosto de 2012

"No soy fisonomista", mamucha dixit.

- Hoy, conocí a Ismael Serrano.

- ¿En serio, dónde lo viste?

- En C5N, en una nota, pasaron un video. La mujer es argentina.

- Sí, sabía.

- Hace cinco Gran Rex, ¿es tan conocido ese muchacho acá? (es probable que mi mamá en Selorio -España- jamás haya escuchado hablar de él).

- Sí, má, de hecho los últimos los tuvo que agregar. ¿Qué video pasaron?

- Uno en que está con la morochita, perá que me acuerdo el nombre... la mujer de Gastón Pauls.

- ¿Agustina Cherry?

- Sí, con la Cherry.

- ¿Cómo era el video?

- Él habla y canta (creo que mi mamá confunde su modo de cantar susurrado con hablar).

- ¿Él es como el mozo de un bar y aparece una chica morocha?

- Sí.

- No, má, no es la Cherry, esa es la mujer.

- ¿Esa es la mujer? Era igual a la Cherry.

domingo, 5 de agosto de 2012

Caminando vacío

Hay una canción brasileña que dice "Ter saudade até que é bom / É melhor que caminhar vazio" ("Sonhos", Peninha) y tiene mucha razón.

La ilusión nos permite seguir, es como una especie de motor que tenemos. El estado de enamoramiento, por ejemplo, es una ilusión, en todos los sentidos de la palabra. Desear fervientemente hacer algo es una ilusión.

El problema es despertar de ellas, ver la realidad como es, tosca, material en bruto que solo puede ser obra de arte tallada con deseos. Lo duro es ni siquiera tener nostalgia de esa ilusión, ningún recuerdo, ninguna lágrima, ninguna canción que nos lleve a ella. Ni siquiera tener saudades de algo, que al fin y al cabo es aunque sea la sombra de eso que se tuvo (aunque solo haya sido en formato ilusoria), es lo problemático, lo que nos deja sin deseos, lo que nos hace caminar vacíos, ser solo una máquina que ni siquiera siente, un hombre de hojalata antes de su aceite.

Caminar vacío ni siquiera produce dolor, quizás, muchos creerían que es el estado óptimo del ser humano, pero no. Es la deshumanización completa de la persona, el fin, el punto final sin después.