Ensonnacionesmarianas es un blog abierto a la reflexión propia y ajena sobre cualquier tema sobre el que deseemos pensar. El ensueño tiene que ver con la idea antigua del sueño como camino al conocimiento (por ejemplo, El primero sueño de Sor Juana).

F(h) Consultora en PYMES y ONGs

lunes, 1 de abril de 2013

Hoy, vi El encanto del erizo. La nena, al final, planteaba que lo malo de la muerte es dejar de ver a los seres queridos, pero que lo bueno de la muerte es aquello que estaba haciendo quien fallece.

Me pregunté todo el día qué era lo que estabas haciendo y creo que la respuesta es que estabas amando y aceptando a tus hijos. Creo que estabas siendo feliz por primera vez en mucho tiempo.

sábado, 30 de marzo de 2013

Hace dos o tres semanas que vivo con un nudo en la garganta y que me la paso llorando porque te recuerdo todo el tiempo. Quizás, porque esta vez se está haciendo muy largo el tiempo que llevamos sin vernos.

Hoy, soñé una vez más con vos y, si bien en mi sueño yo sé que tenía la edad que tengo ahora, al despertar me di cuenta de que era una nena muy chiquitita corriendo a los brazos de su papá que la esperaba sentada en una silla. Una vez más, estabas sentado en la casa de Posadas (tal vez, ese sea nuestro lugar de encuentro ahora), vestido con un jean y una campera de jean, como solías hacerlo a fines de los 80.

Mañana, me va a faltar tu saludo por las pascuas, nuestras peleas telefónicas, vos comiendo del otro lado del auricular, preguntándome qué me voy a preparar para comer y cuándo te voy a hacer algo rico a vos.

Mucha gente cree que soy demasiado descarnada para decir lo que pienso. En eso, soy como vos. La verdad duele, duele mucho, pero el mejor regalo que te puede hacer alguien que te quiere es decírtela. Como vos, aquel viernes antes de morirte, seis días antes, en que me llamaste para decirme que te ibas a morir y que querías despedirte, que me querías mucho. Ahora, recién ahora, me doy cuenta de cuánto amor había en esas palabras. A tu manera, rudo, seco. Pero me regalaste la verdad de tu muerte.

Las mejores palabras que tengo para decir no son mías, robo unas que le escribió Galeano a Conti: "y yo ya no tengo cómo decirle que lo quiero y que nunca se lo dije por la vergüenza o la pereza que me daba".

Yo ya no tengo cómo decirte que te quiero, pa.

lunes, 11 de marzo de 2013

Las cosas no suceden de la noche a la mañana. No. Son procesos. Desde hace un tiempo que se viene adjudicando el crecimiento de la inseguridad al gobierno K. De esto se quejan los mismos que no quieren planes sociales ni pagar para mantener "vagos".

Pues bien. Mi mamá decidió cerrar su negocio en el 2003 (porque tuvo la oportunidad de hacerlo y seguir subsistiendo), luego de venir cayendo de a poco desde el año 2000 más o menos y de haber sufrido algunos robos. No, los K no estaban en el poder cuando le comenzó a suceder esto. Tuvo suerte. A los chorritos de su barrio, los espantaba con su locura encima y un tramontina en mano, o diciéndole a la Chiqui "dale, atacá". De más está decir que la Chiqui no hubiera mordido a nadie, porque era la perra del barrio.

Algún día, habrá que entender que todo lo que vivimos hoy es consecuencia de un sistema y de modelos que muchos de los que hoy se quejan por la inseguridad y por los planes supieron apoyar: léase "con los militares estábamos mejor" o votar dos veces al Carlo.

Hay gente que fue pobre desde antes de tener memoria, desde sus padres y desde sus abuelos. Esa pobreza (pobreza estructural) siempre existió como consecuencia de un sistema capitalista que funciona si el que más tiene sigue acumulando más. Pero esa pobreza fue aumentando desde que decidieron ajustar todo y dejar de lado la asistencia social.

Hay dos índices para medir pobreza básicos: el de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) que mide la pobreza estructural (si la familia está en condiciones de hacinamiento, o si no tiene instalaciones sanitarias o si hay un menor en edad escolar que no asista a la escuela). Por otro lado, tenemos la Línea de Pobreza (LP): con el índice de la Canasta Básica Familiar se mide la indigencia (solo lo necesario), con el de Canasta Básica Total se mide la pobreza (incluye servicios). Durante la década del 90, muchas gente era pobre por canasta básica, pero no era pobre estructural, es decir, eran nuevos pobres, los que se fueron cayendo del sistema. Y, también, pasaba lo contrario.

Como dice Alayón, trabajador social argentino, no hay estados nulos, sino que cada gobierno piensa su modelo de estado. En este sentido, plantea que el gobierno menemista se planteó como modelo de estado el neoliberalismo, un estado mínimo, cero intervención. Y que Dios nos ayude, digo yo.

Pobreza y violencia no son sinónimos ni van a la par. Violencia es sinónimo de exclusión, recibimos lo que damos. Violencia es sinónimo de una educación y una salud pública que funcionan mal.

No sé si los K son la solución, pero la prefiero a ELLA antes que al colorado o a Macri. Todo plan tiene por detrás algo más. La Asignación Universal por Hijo contempla ingresar a los niños al sistema: tienen que tener DNI (muchos niños antes nunca eran anotados), tienen que cumplir con la escolaridad y con una libreta sanitaria. Identidad, educación y salud. Poco, no? El Plan Argentina Trabaja tiene como proyecto formar personas para que laburen en cooperativas y puedan sostenerse luego en forma autónoma, no solo se les da dinero, a cambio, ellos deben laburar. Obviamente, como todo, estos planes pueden tener errores, falencias, etc. que dependen de las miserias humanas como siempre, como toda institución tiene sus vicios gracias a la lacra humana. Porque las instituciones no son entes que salen de la nada. Las instituciones tratan de amoldar a todo al mundo al sistema.

Bueno, como planteaban los del movimiento de reconceptualización en trabajo social por los 70, tendremos que pensar cómo usar las grietas de las instituciones para conseguir algo.

Las cosas no suceden de la noche a la mañana. Hay que estudiar historia. Lamento y re puteo todos los días por haber tenido tan pésimos profesores de historia.

domingo, 3 de marzo de 2013

Hoy, me enteré de que mi papá admiraba en mí lo mismo que yo admiraba en él. Y es que éramos tan iguales que no podíamos evitar ser distintos, y querernos con nuestra manera rara de amar a la gente, tan distantes, apenas acariciándola con la mirada y diciéndole te quiero con muchos silencios.

La última vez que lo vi, acaricié su mano para memorizar cada uno de los pliegues de su piel para cuando quisiera volver a acariciársela, del mismo modo en que había memorizado antes las orejas de mi perra. Y, a cada tanto, por las noches, se las acaricio y pienso que somos lo mismo, que no se fue, porque mis dedos son los suyos, y mis sonrisas de medio lado también. Porque, en definitiva, si leo un libro de aventuras o si soy irónica, no puedo evitar reproducirlo a él.

Quizás, admirábamos en el otro lo que cada uno amaba de sí mismo y nuestro amor se transformó en egocéntrico.

Solo sé que no está, pero así y todo, hoy, confirmé que lo conocía como a pocas personas conocí en mi vida.

lunes, 25 de febrero de 2013

Lo que nos separa es el tiempo
con presentes tan distintos.

sábado, 12 de enero de 2013

Eu non creo nas meigas...

Ayer, me encontré pensando que la semana que viene estaré en San Nicolás en el barnetegi aprendiendo euskera.

Las primeras palabras que conocí fueron "etxea" y los números hasta el diez, aunque debo confesar que no los recordaba. Lo de "etxea" fue a repetición porque mi Yaya, cada vez que veía al Goyco y a Olarticochea en el mundial 90, se quedaba parada frente a la tele y decía "son vascos, "etxea" quiere decir casa". Tiempo después, me puse a pensar cómo añoraría ella su casa desde una remota Posadas cada vez que los veía. Por las noches, para dormirnos, a mi hermana y a mí, nos contaba un cuento en euskera, del que jamás nos hizo una traducción, pero, aun así sabíamos que lo hacía más corto cada noche. Además de eso, nos decía los números del 1 al 10.

Con el correr de los años, algunas cosas fueron olvidándose. Ella falleció y los problemas en casa empezaron, aunque no sé si fue ese el orden de las cosas.

Pasaron muchos años hasta que decidí empezar a estudiar Letras, que tampoco fue una decisión mía sino que, ante mi falta de decisión, Carlos (un compañero) me sugirió estudiar esa carrera porque me gustaba leer y escribir. Desde que comencé, pensé dejarla porque me resultaba muy difícil, pero una vez, viajando en el colectivo, escuché "Até o fim" de Chico Buarque y me dije que yo también iba a ir hasta el fin. Estudiando esa carrera, se me dieron dos cosas en la vida: una mi gran conexión con Brasil, que no desarrollaré ahora. La otra, el camino del euskera.

Y es que creo que por más que uno intenté evitar algunas cosas "todos los caminos conducen a Roma". El camino puede ser más largo o más breve, pero la meta suele ser la misma. La cuestión es el peregrinaje.

Cuando estaba empezando la carrera, quería hacer la orientación en Lingüística hasta que vi a mi papá leer con mucha afición el Quijote, quise ver qué lo entusiasmaba y no dudé nada, decidí hacer la orientación en literatura española. Al hacerla, fui dándome cuenta de algo que es muy común en Letras y es el de las denominaciones fallidas de las materias, por ejemplo, Literatura Norteamericana cuando se hace referencia a la estadounidense (no Canadá ni México), Latinoamericana sin Brasil y Española por literatura castellana. Mi indignación es que todo era castellano, solo un poco de Pardo Bazán y viva el colonialismo (ahora entiendo y acepto que así sea, que lo gallego, lo catalán y lo vasco son otra cosa). Percibí que la nomenclatura se refería a un idioma y no un territorio (que consideraba uno), y decidí que a lo largo de mi vida iría estudiando todas las lenguas que se hablan en la península para ir conociendo su cultura desde adentro.

Terminé la carrera y, alrededor del 2007, vi que en la Librería Santa Fe en la que solía comprarle mis libros a un señor con barba había un cartel en que solicitaban vendedor. Fui y le entregué mi curriculum vitae. Al tiempo, me llamaron para hacerme una entrevista en la sucursal que queda en Av. Santa Fe y Ecuador. Al poco tiempo, me llaman de la que quedaba a dos cuadras de esta. No quedé.

En las vacaciones de verano del 2010, soñé con mi Yaya, creo que por primera vez. Ella me decía dos cosas en el sueño: una era que mi hermana iba a estar bien, que no me preocupara y, la otra, que yo iba a tener una hija a la que le iba a poner por nombre Paula del Alba. Pasaron algunos meses y empecé a trabajar en la Feria del Libro Infantil durante las vacaciones de invierno. Una noche, soñé que estaba haciendo una investigación sobre algo histórico de la península ibérica y veía el mapa negro con letras bien grandes que lo cubrían con una palabra en blanco que era "JAI". Al despertar, googleé la palabra y me encontré con que quiere decir "fiesta" en euskera y lo primero que hice fue decirle a mi hermana si quería que fuéramos juntas a estudiar la lengua. Ella me dijo que no. A continuación, le dije a mi mamá que fuera a inscribirme al Laboratorio de Idiomas, pero le habían dicho que todavía no se sabía si iban a abrir las inscripciones. Lo dejé pasar y, a los dos días, decidí googlear y llegué a una página en la que encontré una dirección de mail, así llegué a Euskaltzaleak, que tenía su sede en la calle México, a pocas cuadras de casa.

Me anoté. El primer día, no sé por qué motivo, quien iba a ser mi profesora no pudo ir y, en su lugar, estaba Teresa. Nos preguntó a qué nos dedicábamos, le dije lo que había estudiado y que estaba sin trabajo, y me dijo que en su escuela había horas vacantes, que estaba tomada, pero que me iba a averiguar así me presentaba. También, nos preguntó por qué habíamos llegado ahí, le comenté de la Yaya, del cuento, de los números y comenzó a decírmelos, después de tanto tiempo sin haberlos oído, y esa noche volví llorando a mi casa. Supe, con el correr del tiempo, que tanto Teresa como Sabrina eran quienes dictaban los cursos del Laboratorio.

A los dos días, el 12 de agosto, estando mi mamá y Noelia en casa, me llamó para decirme el número de la escuela, con quién tenía que hablar y que no dejara de hacerlo. Si recuerdo la fecha es porque fue el día de mi cumpleaños. Las patitas me temblaban, siempre tuve un poco de temor de ser docente, y mi mamá me dijo "es Lola que te lo manda" (Lola, léase la Yaya). Fue todo un proceso hasta tomar las horas porque tuve que esperar a que se levantara la toma del colegio, pero el 7 de septiembre me incorporé a trabajar ahí, en la calle Ecuador, a dos cuadra de la Librería Santa Fe en la que me habían hecho la primera entrevista, gracias al curriculum que le había entregado al señor de barba de Avenida Callao, del que sabría tiempo después que se llama Jon porque me lo crucé en Euskaltzaleak en alguna topaketa y supe que el señor que me vendía los libros y al que le había entregado mi CV estudiaba en ese mismo lugar.

Dicen los gallegos "Eu non creo nas meigas, mais habelas, hainas".

PD: un capítulo del Quijote se termina con un vizacíno, que poco habla el castellano, con el brazo en alto a punto de darle un golpe a don Quijote. El manuscrito se termina allí y el narrador tiene que salir a buscar otro.