Ensonnacionesmarianas es un blog abierto a la reflexión propia y ajena sobre cualquier tema sobre el que deseemos pensar. El ensueño tiene que ver con la idea antigua del sueño como camino al conocimiento (por ejemplo, El primero sueño de Sor Juana).

F(h) Consultora en PYMES y ONGs

domingo, 24 de agosto de 2014

Esta mañana, estaba preparando un trabajo práctico para mis alumnos de cuarto año, así que me puse a buscar información sobre el caso María Soledad Morales.

Y recordé cosas. Recordé que yo era muy chica, tendría 12 o 13 años cuando mi mamá nos llevó al cine a ver la película sobre ese caso. Era prohibida para menores de 16 y el de la boletería se lo dijo. Mi mamá no lo dudó, dijo que ella nos permitía verla.

Luego, se fue a una de las marchas del silencio que se hacían en Buenos Aires. Fue con mi hermano. Ella dice que fuimos todos, yo no lo recuerdo, puede ser.

La cuestión es que ese día, mi mamá, una persona que nunca se pronunciaba en forma explícita sobre política (ahora sí lo hace), decidió hacer militancia. Decidió que había que apoyar a los padres de esa chica, de esa chica abusada por el poder de Catamarca. Decidió hacerlo por esa nena y por sus hijas, supongo, porque desde la época de lo de Jimena Hernández, eran cosas que la ponían muy mal. Y supongo que lo hacía, también, por nostras porque, una vez vimos a Guillermo Luque salir de un edificio cuando veníamos del trabajo de ella, y mi hermana lo dijo a voz en cuello como lo hace siempre y mi mamá nos apretó bien fuerte las manos.

Esa es mi mamá. La persona que no anda diciendo a los gritos que es esto o aquello, la persona que me educó con gestos, con actos, por instinto, pero que nunca predicó con la palabra más allá de lo que podía hacer con actos.

sábado, 23 de agosto de 2014

Quisiera saber cuánta guita movió y cuál es el negocio detrás de las capacitaciones docentes obligatorias por la NES. Fui a un encuentro de 3 y solo mandé una tarea. Como me parecía un insulto que me dieran lo mismo que en 2005 y de que estuviera dirigido por el inoperante de Bombini, que lo primero que hizo fue vendernos una licenciatura a distancia de la UNSAM, decidí pedirle a la profesora que me diera de baja. Pensé que así lo había hecho porque no me llegaban mails de compañeros que participaran en el foro. Hasta que dos semanas después, recibí algunos mails y vi que seguía en carrera. Esto indica una muy baja participación de los alumnnos en ese espacio.

Se suponía que iban a "castigar" al que no lo hiciera. Luego, que enviarían certificados a todos por la participación, pero de aprobado solo a los aprobados. Como es lógico.

Intuyo que muy poca gente lo hizo. Hoy, recibí en mi correo el certificado, de cursada, suponía yo.

No. En una actitud muy Bombini, que me aprobó prácticas docentes sin que la docente fuera a verme, dice que estoy APROBADA. ¡¡¡Aprobada!!!

Esto se paga con la guita de todos los porteños. Estoy llena de bronca.

Me parece vergonzoso.

domingo, 17 de agosto de 2014

Sobre metáforas y confusiones infantiles

Que los niños son muy literales es algo que se sabe, aunque muchas veces les hablemos con rodeos. De niña, además de mi propia literalidad infantil, yo contaba con la literalidad genética que me proporcionó mi padre, a quien le hablabas de Mijares y preguntaba quién era tu jares.

Obviamente que, en esa situación, si a mí me decían que la Virgen María había quedado embarazada porque el ángel se lo había anunciado, no me generaba ninguna duda ni contradicción, jamás me hubiera preguntado qué pintaba ahí José. Yo me lo creía y punto. La conclusión era que todas las mujeres quedaban embarazadas del mismo modo.

Con San Martín, de quien hoy es el día, me pasaba algo similar. Él es el padre de la patria. Para mí, era literal. Mi problema venía con que la madre patria era España por lo que mi literalidad, muchas veces, se enfrentaba al dilema de cómo un lugar y una persona pueden tener un hijo. Eso sí que no me cuadraba y menos me cuadraba que San Martín hubiera liberado a su hijo de su propia madre porque una familia es siempre como la familia de Jesús, unida y feliz, ¿no?

Es obvio que, de haberme agarrado un psicólogo, se hubiera encontrado con algunos problemitas. Sobre todo, llegando al momento en que Mariana se preguntaba qué pintaba Colón en todo esto. Porque, a decir verdad, según la información con la que yo contaba en ese momento, él nos había descubierto con lo cual él debería haber sido el padre si aceptábamos a España como la madre. Pero ahí venía San Martín.

Ni hablemos de la semillita en la panza de la mamá y que yo pensaba cómo se transformaba una planta en niño, o de la cigüeña y cómo era que podía yo ser argentina habiendo venido de París.

Es decir, había una confusión tremenda en mi cabecita. Lo que demuestra que a los chicos hay que explicarles las cosas claramente porque, en primer lugar, no son tontos y, en segundo, porque si entienden todo de forma tan literal como lo entendía yo, les quedarían más claras las cosas desde un comienzo.

Y a mí también, si no son directos, no entiendo. Soy la muerte misma de la metáfora.

miércoles, 6 de agosto de 2014

De pérdidas y reencuentros

Hoy fue un gran día. Extraño. Estuvimos dos horas esperando a que llamen a mi mamá para operarla del ojo que le faltaba y nos fuimos a comer mi hermno y yo. En cierto momento, fui al baño y, al salir, miré la pantalla de C5N y vi que el nieto de Estela había vuelto a la vida. Quise gritar, quise llorar, quise aplaudir. A nadie a mi alrededor parecía interesarle y mi estúpida forma de ser me impidió hacer todas esas demostraciones que hubiera querido hacer. Así que me acerqué a mi hermano y le dije "¡apareció el nieto de Estela!" y automáticamente les mandé mensajes a Noelia y a Dulcinea porque supe que la noticia las iba a alegrar.

Volvimos a la clínica y nos dijeron que mi mamá no había ingresado, que podíamos verla. Así que entre su dope le agarré la mano fuerte y le dije "apareció el nieto de Estela" y me dijo, medio confusa, "¿qué Estela?", "el de Carloto". Y se sonrió y me dijo que se lo merecía.

Salimos a hacer unas compras mientras la operaban y vi en una pantalla gigante en una esquina la noticia de Estela.

Todo fue largo y agotador.

Al llegar a casa, me di cuenta de que había perdido el teléfono porque lo perdí, no me lo robaron. Llamé al aparato varias veces hasta que lo apagaron directamente. Me dio bronca, por mí y porque hay gente que no devuelve. Pero me tranquilicé al pensar que eso es algo material, que una cosa no vale la pena, que rabia o dolor me causaría perder a mi perro que es lo que más amo. Ese teléfono hoy cumplió su último y mejor cometido, alegrar a Dulcinea y a Noelia, dar la mejor noticia, la que siempre quise escuchar, la que esperaba que fuera antes de que Estela falleciera. De algún modo, ella es un poco nuestra abuela.

"Perder" es una palara que deberíamos usar solo para lo que es una pérdida. Debería existir en el diccionario una que se refiera a los objetos y otra a las cosas de verdad.

sábado, 2 de agosto de 2014

domingo, 13 de julio de 2014

Se hace camino al andar

Si uno solo puede ponerse contento con las victorias, es que no ha entendido mucho de la vida.

Pongamos como ejemplo la vida cotidiana. Yo, profesora, profesora de poco puntaje (además), ¿soy una perdedora? Si me dejo llevar por el número, soy una más del montón. Sin embargo, celebro cuando llego a mi casa las victorias diarias. León, Verónica y Pablo riéndose cuando leen el Quijote; Lucía y Elías gritando desde el fondo que el final de la novela estuvo genial. Tamara diciéndome que el año pasado nadie faltaba el día que leíamos. Y llego a mi casa y no me espera una copa, no me espera un millón de dólares. Y, generalmente, sonrío, cansada, ojerosa... sonrío. Porque tuve mi victoria cotidiana.

Entonces, ¿el premio es lo que importa? Como demuestra toda la literatura de viajes, no importa el destino, sino el camino recorrido. Lo que vale es el viaje. ¿Amaste a Mascherano? ¿Te emocionaste con la historia de Lavezzi? ¿Lloraste con Maradona en el 90? Yo soy de las que amo a Maradona porque me dio una alegría en mi infancia... ¿cuál? el mundial 90, un subcampeonato.

Lo que vale es el viaje, el camino, lo vivido. Don Quijote nunca hubiera podido ser don Quijote si no se atrevía a salir al camino y comerse golpes y burlas. Y volvió, y murió cuerdo (lamentablemente). Si no se hubiera atrevido a salir, no podríamos reírnos con él ni aprender de él.

Si alguien cree que solo valen los que ganan, no seas católico, tu dios murió asesinado.

Si alguien cree que solo valen los que ganan, no uses la remera del Che que murió en combate.

Si alguien es capaz de afirmar que solo los que ganan premios son buenos, les digo que lamento que no sepan lo bien qué escribe cartas mi madre.

La historia del mundo está escrita con derrotas y, sin embargo, no siempre el que perdió fue derrotado.

Este mundo algún día debería regirse más por lo que los sentimientos dicen y no tanto por lo numérico. Celebro que mi país celebre un subcampeonato. Somos segundos ¿es poco? Y si hubiéramos perdido contra Holanda ¿era poco? ¿o lo que valen son otras cosas? Y lo celebro porque, como dice Marce La Collins, celebramos una actitud.

En este mundo al revés, de valores y prioridades trastocadas, celebro que mi país celebre el coraje, que celebre el haber sabido ser feliz unos días, que celebre el amar a quien te dio felicidad. En este mundo de valores trastocados, celebro que haya gente que no esté dispuesta a matar o morir por una pelota que rueda y que entienda que el fútbol es fútbol, y que las fronteras son mentales.
Desde ayer por la noche que estás rondando en mi cabeza. La final del mundial hubiera sido un momento indicado para que me llamaras y me preguntaras si estoy contenta, porque nunca dejaste de tratarme como si fuera una nena. Me hubieras contado que estabas preparando el asado en tu casa para ver el fútbol con tus amigos.

Pero nada de eso pasa. No estás. Espero que, estés donde estés, disfrutes de este día.