Ensonnacionesmarianas es un blog abierto a la reflexión propia y ajena sobre cualquier tema sobre el que deseemos pensar. El ensueño tiene que ver con la idea antigua del sueño como camino al conocimiento (por ejemplo, El primero sueño de Sor Juana).

F(h) Consultora en PYMES y ONGs

viernes, 30 de julio de 2010

Necesitaba escribir

"Al día siguiente no murió nadie", así empieza el libro de Saramago que me compré ayer. Leí esa frase a penas dejé el kiosko de diarios y no pude dejar de leerlo mientras viajé hasta la feria. No siempre me pasa eso con un libro, a veces, leerlo implica un trabajo o darle muchas oportunidades para que no caiga en el olvido. Con algunos, hice el intento varias veces y los dejo reposar un tiempo o dejo reposarme un tiempo, a lo mejor, con el paso del tiempo, algo en mí cambia y hace que lo disfrute.

Mis libros preferidos y yo somos casi uno, son esos que leo de un tirón. Suele pasarme que si alguien me dice que no le gusta siento una casi ofensa familiar, pero me relajo y entiendo que gustos son gustos y, como dice Noelia, a mí, me gusta todo lo que está escrito al revés.

Y hablando de escribir al revés, debe de ser por eso que siempre que escribo algo sé el final antes que la historia. Y con la escritura me pasa lo mismo, hay cosas que implican trabajo, reposo y demás yerbas y otras que salen de un tirón y mejor que cualquier cosa que hubiera meditado.

Estoy escribiendo esto solo porque necesitaba escribir algo, hace mucho que no lo hacía. Y el placer de leer suele producirme el placer de escribir y los tiempos infértiles de feria me terminan generando una necesidad de volver a revivir las palabras que me quedaron guardaditas en alguna parte por falta de tiempo.

Si volviera a nacer, volvería a estudiar Letras, pocas cosas me dieron tanta satisfacción en la vida, pero esta vez lo haría a conciencia por mi propia decisión y no por descarte.

Hoy, llueve, llueve mucho, el repiqueteo de las gotas suenan en el techo de chapa y siento el frío antes de salir al frío invierno porteño de las 7 de la mañana y las palabras me vienen como el agua cuando el río crece y crecen en mí y me pasan y fluyen y quieren seguir una dirección infinita, pero, lamentablemente, debo guardarlas hasta mañana u otro momento más propicio en que el tiempo, esa maldita medida de la vida, me permita que la detenga, ya sin un trabajo que me rija la vida, al borde del precipicio nuevamente, aunque como dice Graciela, fuera de la biblioteca no hay un río para morir.

domingo, 25 de julio de 2010

La culpa es soltera, nadie la quiere.

sábado, 3 de julio de 2010

La gloria fue eterna mientras duró

Junio del 90 en Posadas. Mucho sol en la terraza, no sé si realmente lo había o si todos mis recuerdos de esa tierra son con mucho sol. Comenzaba a rodar la pelota y yo sólo tenía un conocimiento de una victoria reciente porque me lo habían contado. Quería ganar, como todos, como siempre. De fútbol, esa nena que era yo no sabía nada. Sólo que vio un equipo y estaba él, corriendo en el campo. Desde esa vez, su magia me envolvió. No me pregunten de fútbol, pregúntenme por la pasión, por qué alguien puede crear un halo a su alrededor. Y ahí estaba, sufriendo y todavía más con los penales. En los entretiempos, bajábamos a la calle a jugar a los penales con Leo y Ale, mis hermanos. El pájaro Caniggia era Leo, si mal no recuerdo. Partido tras partido nos bebíamos la victoria y llegamos al final. Sus ojos llenos de lágrimas me llegaron a lo más hondo y me fui a la habitación de mis padres a llorar con él, a acompañarlo en su dolor desde mi soledad.

Veinte años después, logró envolver todo de un modo místico inolvidable. Me hizo recordar esa época en que tenía solo 8 años y soñaba con ver un campeonato del mundo. Extrañé no tener en los entretiempos a mis hermanos para descargar la energía jugando a los penales. Y me emocioné con Palermo y su gloria en un mundial, eso fue lo que él le quiso regalar a ese jugador. Tevez y su pasión incontrolable. Y abrazos, muchos abrazos. No lo vi llorar hoy, es cierto. Vi solo todos los abrazos.

No me digan que es un partido de fútbol, que no me puedo poner así por esto porque además de triste van a conseguir verme de muy mal humor.

A vos, Diego, Salud!

martes, 29 de junio de 2010

¿Qué hacemos con el muerto?

Barataria era un país habitado por títeres. Como el lector sabrá, estos no poseen vida, sino que representan cuando alguien lo desea. Un día, en la capital de Barataria, decidieron trasladar al muñeco mayor. En su época, había sido el protagonista en todas las representaciones, pero lo sacaron de escena cuando su trajecito estuvo un tanto raído. Había sido famoso por su mueca con los labios, primero a izquierda y luego a derecha. Pero, como había sido importante, a cada tanto, los demás títeres tenían la costumbre de sacarlo a pasear dentro de su caja. Y era tan importante el muñeco que, aun sin una mano dentro y sin salir de su caja, hacía las mejores representaciones, era ovacionado y todos deseaban una foto con él, incluso, los que nunca lo habían visto representar.

Sin embargo, ese día del que hablamos, algo salió mal. La caravana iba hacia el teatrito, la música era alegre, todo era una fiesta... era lo que se dice un día titerezco. Las imágenes mostraban gente agolpada para la foto, peluquitas recién peinadas, trajecitos remendados y algunos que se abrazaban al pasar a la caja. De repente, la caravana se detuvo. Más allá, en el escenario, lo bello se tornó violento. Quienes daban vida a los muñecos deseaban ser los protagonistas de esa jornada y, por ello, la lucha entre compañías comenzó. Nadie sabe cómo ni de dónde salió el guión, pero lo cierto es que ambas conciliaron posiciones y la función de ese día se llamó La toma de la Pastilla. Los palos volaban, unos muñecos peleaban con otros y, mientras tanto, en la caravana, se preguntaban por qué la función era otra, por qué no los habían aguardado. Decidieron, entonces, esperar a que la función terminara y, en ese ínterin, algunos preguntaban "¿qué hacemos con el muñeco?". Hasta que la función terminó o eso creyeron, y la caravana llegó. Sin embargo, los que participaban de ella no habían tenido en cuenta que algunas obras tienen entreactos y que, en las farsas, hasta lo trágico puede tornarse cómico.

domingo, 20 de junio de 2010

Caminábamos al lado de unas vías de tren, había muchos árboles. Nos separaban de las vías esos alambrados en rombos y había partes agujereadas. Era una tarde oscura, más o menos eran las siete. En la vereda, había muchas bolsas negras de consorcio y ella abrió una. Estaba el cadáver de Gustavo, alguien lo había matado. A ella le gustaba su campera, se la sacó y tiró la bolsa a las vías. Le pregunté por qué hacía eso y me respondió que todas esas bolsas estaban ahí porque la gente que cometía asesinatos, para borrar las pruebas, las tiraba para que el tren terminara de triturar los cuerpos. Y seguimos caminando y le dije, bastante preocupada, que la campera tenía una mancha de sangre y que podían averiguar que ella había tirado la bolsa, aunque ella no lo hubiera matado. Y me decía que me calmara. Después, como en otra escena, me ayudaba a elegir ropa, no sé si para escapar.

viernes, 18 de junio de 2010

E agora José?

Es un día triste. Me enteré por Alejandro Fabbri, mientras comentaba el partido Alemania-Serbia (iba 1-0), que Saramago había muerto. Y me puse a llorar.

Muchas veces, me pregunto si está bien o mal llorar por un muerto que no es de uno, pero no importa ahora, sé que tengo lágrimas que me atragantan y que me puse a recordar.

Cuando estudio un idioma, trato de que ese idioma me enamore con la música o con la literatura. Si es con ambas, mejor. Con el portugués, me pasó eso. Una de las causas, fue este señor, con el que aprendí las palabras "peuga" y "chávena", de quien me encantaba el uso de pronombres como "dar-lho" o "dizer-lhe-ia".

Recordé la vez que fui con Valéria a verlo en una conferencia que dio en el Colón. Para que yo mueva el culo para buscar entradas, mucho me apasiona.

Recordé el 4 que me saqué en latín, muy consciente, por haber preferido leer un libro suyo. Encima de que me había copiado, la traducción había sido un delirio y la profesora me aprobó con 4 para que llegara al final. Tomaban las sustantivas incluídas con "ut". Hoy, creo que entiendo más latín que en ese entonces, aunque sé poco y nada. Toda la carrera hice lo mismo, busqué algún escritor que me apasionara porque para mí Letras era una pasión. Y el fue un gran compañero de carrera.

Recordé que fue él único que me hizo llorar con un libro y, encima, en el medio de un colectivo. Un gran bochorno para mí. Y no sólo con el Memorial do convento, también, me emocionó hasta el llanto el perro de las lágrimas y nunca le perdoné que lo matara en El ensayo sobre la lucidez, un libro que podría haberse evitado.

Porque soy de las que lo criticaron cuando escribía por cumplir contrato, porque creía que él ya había dicho todo lo que tenía para decir, pero no por eso, se tenía que morir.

Y me niego a leer un libro suyo en portugués con la nueva reforma ortográfica.

Y, ahora, vendrán las reediciones y el negocio con su muerte, por esa gente que considera que un libro es un precio y no un valor, que no saben lo que es abrazar u oler un ejemplar y, mucho menos, hacer un duelo cuando una gran historia nos deja una marca.

sábado, 5 de junio de 2010

Callao al 200 (frente a la sede del Partido Humanista)


A Juan Arano, Luis Cervera Novo, Ricardo Gómez y Carmen Román, desaparecidos el 20 de mayo de 1977.