Ensonnacionesmarianas es un blog abierto a la reflexión propia y ajena sobre cualquier tema sobre el que deseemos pensar. El ensueño tiene que ver con la idea antigua del sueño como camino al conocimiento (por ejemplo, El primero sueño de Sor Juana).

F(h) Consultora en PYMES y ONGs

miércoles, 27 de abril de 2011

Callao al 400, en la puerta del Normal 9.



"Aquí estudió Inés Cobo, militante popular, detenida desaparecida 01-09-1976 por el terrorismo de estado".



Callao al 400, en la puerta del Normal 9.



"Aquí trabajó Nélida Beatriz Ardito, militante popular, detenida desaparecida 12-10-1976, por el terrorismo de estado".



sábado, 23 de abril de 2011

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Los demás se estaban enterando por televisión como Gabriel y Libertad, que lo veían tomados de la mano en el bar del pueblo en el que habían decidido sentar las bases.


Mientras cenaban, ese martes de carnaval, mirando las fotos del pequeño Joaquín, el hijo de Soledad, reían porque a su pequeña princesa le pondrían Sabina Libertad. En ese momento, una escola do samba encabezada por Janaína desfilaba en el sambódromo de Río de Janeiro. Las lágrimas de Libertad comenzaron a fundirse con sus sonrisas, a medida que iba reconociendo cada uno de los rostros que allí bailaban: Soledad y Luna, Sofía, Penélope, Luciana, María y novias con sus propios trajes de aquí y de allá. Brillaban en su felicidad porque le mostraban al mundo que, nuevamente en carnaval, la tortilla se volvía del otro lado aunque más no fuera por un momento y nada más.


Gabriel le dijo debés estar feliz por ver ahí bailando tu idea. Las ideas no tienen dueño, respondió ella. Y el se sonrió y le regaló un puñadito de estrellas. Se sentían felices.


Esa noche, después de volver caminando, Gabriel se puso a trazar el mapa del próximo viaje que emprenderían juntos, mientras Libertad hojeaba la última edición de la revista de novias para la cual trabajaba.





Posadas 12 de agosto de 1981


Buenos Aires 26 de agosto de 2009

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Sin saberlo, estos niños son felices, pero en este momento no lo saben porque todo lo que tienen les parece normal. Sin saberlo, están creciendo con ventajas que otros no tienen o no tuvieron, como mamá y papá. Quizás, no hay muchos momentos de juegos, pero sí muchas historias y los gestos suficientes para que sepan que lo importante radica en ser buena gente y que tiene más valor que el dinero aquello que ellos hagan por los demás.

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Su camino se terminaba todos los días y, todos los días, volvía a empezar. Uno de ellos, se sintió muy cansada y decidió reposar. Al detenerse, la polvareda también lo hizo y pudo ver, no sin sorpresa, que a su izquierda caminaba Gabriel niño. ¿Gabriel, me podés oír? Él miró y supo reconocer en el aire a Libertad. Con mucha alegría, la saludó. ¿Hace cuánto que andás por este camino?, preguntó ella. Desde que el viejo se murió, decidí salir a buscarte y fui preguntando por todos lados para seguir tu camino y, en algunos lugares, aún no habían oído hablar de vos. Por eso, dijo ella, cuando yo llegaba había poco por hacer, vos los ayudaste, dijo ella feliz. Luego de un momento, lo miró un poco y le preguntó ¿y esas alas? Son mías, dijo él. No te las había visto nunca, dijo ella, entonces, la pluma era tuya. Sí, lo era, yo tampoco sabía que las tenía hasta que empecé a volar porque, para tener los pies firmes en la tierra, primero hay que saber volar. Ella sonrió tanto que él alcanzó a verle los labios. Sos un angelito, Gabriel, ¿te diste cuenta? Así me dijeron por los pueblos que pasé. Quién nos iba a decir, agregó ella, que buscándonos, estábamos haciendo el mismo camino sin saberlo.

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En otros lugares, diferentes al de hasta ahora continúa su vida. Los acentos y modos de hablar son diversos, los colegios distintos, nuevas caras, nuevos destinos.


Es así que, poco a poco, siguiendo un senderito de palabras, conoce a Soledad que, también, ama navegar en papel. Es así, también, que conoce a Janaína y a su dolor, que se refugian en libros y palabras que les son ajenas.


Así es, poco a poco, edificando una nueva familia para seguir por su camino.

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Pasar por esas calles de tierra, con el calor y las escasas condiciones se habían convertido en algo habitual para Libertad. Como ya no tenía pies, su ráfaga de aire levantaba la polvareda con su andar. Nadie la veía, pero todos la escuchaban y comenzaban a trabajar juntos, a hacerlo como una verdadera comunidad.


Ella se sentía feliz porque, al igual que las Emperatrices, parecía ser que el boca a boca iba ayudando. En el último tiempo, cuando llegaba a algunos lugares, los veía con cierta organización que en los primeros sitios que había visitado desconocían.


A cada tanto, visitaba a sus amigas y les daba una mano, entre mates y sonrisas, con el proyecto de la revista. Veía crecer, también, el vientre de Soledad, el cual iba achicando la distancia con Santiago, el nuevo fotógrafo de los pies de las novias.


Pero ella no era de allí, ni de ningún lugar. En todos dejaba algo y, también, se llevaba algo de ellos por las noches, como lo había hecho con sus amigos, para sembrarlo en otros lugares.