Ensonnacionesmarianas es un blog abierto a la reflexión propia y ajena sobre cualquier tema sobre el que deseemos pensar. El ensueño tiene que ver con la idea antigua del sueño como camino al conocimiento (por ejemplo, El primero sueño de Sor Juana).

F(h) Consultora en PYMES y ONGs

martes, 3 de abril de 2012

Recortando mapas

Tengo un bloqueo con Malvinas. Es un tema del que no puedo hablar por razones diversas. No puedo sostener lo que defienden muchos argentinos, pero no suelo exponer lo que pienso porque es un tema que trajo y trae mucho dolor.

Lo que puedo decir de Malvinas son dos o tres recuerdos que tengo. Uno es de segundo grado, nos habían pedido un mapa de las islas y mi mamá se olvidó de comprármelo. Cuando se lo recordé por la mañana, recortó un mapita pequeño de un librito que tenía mapas. Es decir que cometió el sacrilegio de cortar un libro, cosa que nos enseñó a no hacer jamás porque hay otros que no tienen y porque, luego, puede servirle a otro. Siempre adoré que mi mamá me trasmitiera sus aprendizajes de pobre, sobre todo, porque sé que en este momento podría perder todo y vivir igual. Pero, volviendo al tema del libro, creo que ella olvidó comprarme el mapa por el bloqueo mental que tenía con Malvinas. Todo se hereda.

Digamos que el único recuerdo que tengo de la guerra es el de mi madre en la cocina de Posadas, la luz entrando por la puerta que daba al patio y mi hermano mayor llegando contento por la guerra a mi casa, y mi mamá diciéndole que él no sabía qué significaba una guerra porque nunca la había vivido, que no hablara ni festejara. Aclaro que él tendría 10 años, yo no más de 8 meses. Y, sí, mi único recuerdo es una imagen construida por el relato que me contó mi madre. Porque mi madre tuvo el don de saberme contar nuestra historia siempre, de trasmitírmela, de pasarme el dolor y la negación por las guerras, de conseguir que yo pueda recordar lo que no recuerdo.

De eso se trata construir la memoria, imagino. Y, también, imagino que al cortar mi mamá un libro, lo desangró, hizo algo que, aunque ella nunca haya leído, le parecía un crimen, separó a esas islas del resto del mapa para que yo no tuviera problemas en la escuela porque ella había olvidado comprar un mapa por el bloqueo que le producen las guerras.

sábado, 24 de marzo de 2012

Día de la Memoria

Cuando era chica, recuerdo que la Pascua era todo un ritual en mi casa: no se podía comer carne, mi mamá estaba muy triste por el niño-Dios que había muerto tanto tiempo atrás y veíamos muchas películas sobre el tema.

Ahora, de grande, reconozco esos mismos ritos en mi vida los 24 de marzo, Día de la Memoria. Porque, al fin y al cabo, ese niño-Dios (que ya no creo que sea Dios) fue torturado y asesinado por pensar que había que compartir los panes y los peces, porque creía que un mundo mejor era posible. Creo que ni más ni menos hicieron esos 30000 que cada 24 de marzo recordamos, pensar que un mundo mejor era posible y que había que conseguirlo. Ellos, como Jesús, fueron torturados y asesinados.

Me pregunto si Jesús habrá tenido sepultura realmente o si nunca María tuvo el cuerpo de su hijo y quiso buscarlo, y reemplazaron ese vacío en la tumba y en la historia por la idea de que Jesús se había ido como parte de sus milagros.

Hoy, tantos años después de mi infancia, cada 24 de marzo, necesito ver documentales, escuchar programas, testimonios, oír, pensar, callar y escribir sobre esto que nos convoca. Quizás, mi Pascua religiosa haya sido sustituida por otra, más cercana.

En mi perfil de Facebook, decidí no poner la silueta vacía, sino la foto de Haroldo Conti como representación de todos aquellos que hoy están desaparecidos. Simplemente, porque esas personas tuvieron un nombre, una familia a la que amaron, un perro, una casa, un hobby y muchos amores y placeres que los ligaban a la vida. Sonreían, amaban, soñaban, escribían. Pensaban. Ni siquiera puedo afirmar rotundamente que no tengan tumba, algún lugar tienen, pero quienes necesitan darles sepultura para decirles adiós lo desconocen. Están. Esos cuerpos en algún lado están.

Como están todos esos desaparecidos vivos que son los nietos sin saber realmente quiénes son (www.abuelas.org.ar).

Y me duele, no es mi mamá la que llora en este momento por su niño-Dios torturado y asesinado, sino que es mi pecho el que se llena de un sollozo y un llanto contenido por quienes murieron por amar al prójimo como así mismo o, incluso, mucho más porque dieron la vida por nosotros para salvarnos del pecado de este mundo.

Jesucristo, antes de morir, habría dicho unas palabras equivocadas "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". Sí, lo saben, lo sabían, Jesús, y espero que tu padre, si existe, no perdone jamás estas cosas, que él con nosotros diga siempre nunca más.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Mientras sigan muriendo pobres, nadie hará nada

Mientras sigan muriendo pobres, nadie hará nada.

Estoy viendo el noticiero, hablan sobre el accidente (si se puede evitar, no es accidente) en Once. Una señora en un móvil lloraba buscando al yerno de 20 años, único sostén de la familia y era VENDEDOR AMBULANTE. La hija no trabaja porque tiene mellizas con este muchacho y una nena de 5 años. Por las casualidades de la vida, el chico que está en el estudio de América conoce al pibe de viajar con él todos los días y lloraba porque dice haberlo visto caer del furgón. Supone que está muerto. Este chico tiene el pie doblado porque lo tiene quebrado y en el hospital le dieron diclofenac con el alta, sin curarlo.

Este pibe se pregunta por qué esto sucede en el horario en que viajan los trabajadores.

Yo me pregunto por qué sucede.

martes, 14 de febrero de 2012

¡Atención!

Escribo esta entrada cambiando el rumbo de mi blog para aclarar dos cosas:

1- A partir de ahora, solo confirmaré comentarios si vienen con identidad acompañada. Anónimos nunca más.

2- Hay un anónimo cuyo nombre sospecho que empieza con J y es mujer. Si sos quien creo, dejá de hacerlo.

jueves, 9 de febrero de 2012

Buenos Aires era el invierno,
las palomas de la plaza,
un pasillo largo en cuyo final
la Yaya nos estaba esperando,
una caja de galletas Surtidas,
un tazón de leche,
los tickets del alba y yo,
perdida en una esquina.
Buenos Aires es
la otra orilla del Paraíso,
gente a toda prisa,
el calor y las lluvias de un verano lejano,
melancolía y maravilla,
mi pequeña Galicia en Avenida de Mayo,
Galán que me mira intensamente
y un conjunto de caras detenidas en el pasado.

viernes, 27 de enero de 2012

Mi perro dinamita

Dicen que los nombres determinan la personalidad. No podría decir si esto sucedió con Galán, mi perro, porque ya llegó grandote. De cualquier modo, voy a contar un poco la historia de su nombre.

Cuando se murió Cuqui, siempre pensé que la próxima vez que tuviera un perro tenía que ser perra, chiquita (para poder manejarla en casos de urgencia) y que se iba a llamar Pasionaria, ya que por una cuestión de superstición no le podía poner Inés (dicen que es mal augurio ponerles nombres de personas a estos animales). Pues bien, cuando llegó él, fue todo lo opuesto: perro, grandote y le tuve que poner Galán, apodo del personaje masculino de Inés y la alegría (Almudena Grandes). Este personaje es del PCE y actúa en la guerrilla del Val d'Aran. 

Pues bien. Creo que Galán no es comunista, sino anarquista. Cuando salimos de paseo, él es quien toma las decisiones de hacia dónde ir. En realidad, el camino básico es uno, pero sobre ese camino, él va orientando hacia diferentes lugares. Ya se ganó el mote de "Zorro" porque ladra en la madrugada (cuando sale la luna) si escucha voces en tono alto y, en sus paseos nocturnos, se entromete en todas las batallas perrunas que le son ajenas. Las manchas negras alrededor de sus ojos deben de ser su antifaz. Mi perro es libre, no sé si proque vivió en la calle o porque no sé educarlo. Lo cierto es que él no respeta reglas, no tiene Gobierno más que su voluntad, ya que su único Estado es su libertad.

Hoy, en este estado pleno de libertad, decidió que quería ir a pasear a la plaza del Congreso que desemboca en Avenida de Mayo, siempre el límite era la otra plaza. Insistió así que allí fuimos. Pude ver, gracias  a él, que en esa plaza viven familias en carpas o en estructuras pequeñas improvisadas con maderas y bolsas de basura. Si bien sabía que, en la otra plaza, viven muchos hombres, ver a estas familias que, para mí, estaban invisibles, fue paralizante. Galán me hizo ver una realidad que desconocía en mi propio barrio. Galán, mi perro callejero, me hizo ver que había que hacer algo. Mi única reacción fue decirle que iba a comunicarme con la Red Solidaria para ver adónde hay que llamar para ver si les dan un lugar.

Pude ver en la plaza una pintada que dice "Terrorismo es silencio en la calle". Y todos los días, quienes paseamos por esas plazas con nuestros perros cometemos el acto terrorista de ver sin mirar y de callar. Porque la violencia no se expresa únicamente como sucedió en Pinheirinho (San Pablo), con el desalojo violento a las familias. Hay otras realidades que provocan desalojos sin violencia manifiesta corporalmente, se dan por la violencia de la economía diaria, del silencio ajeno. El derecho a la vivienda es un derecho humano consagrado en nuestra Constitución y Macri no puede verlo.

Macri, te presto a Galán para que te lleve de paseo y te enseñe un poco la otra realidad.