Ensonnacionesmarianas es un blog abierto a la reflexión propia y ajena sobre cualquier tema sobre el que deseemos pensar. El ensueño tiene que ver con la idea antigua del sueño como camino al conocimiento (por ejemplo, El primero sueño de Sor Juana).

F(h) Consultora en PYMES y ONGs

sábado, 12 de enero de 2013

Eu non creo nas meigas...

Ayer, me encontré pensando que la semana que viene estaré en San Nicolás en el barnetegi aprendiendo euskera.

Las primeras palabras que conocí fueron "etxea" y los números hasta el diez, aunque debo confesar que no los recordaba. Lo de "etxea" fue a repetición porque mi Yaya, cada vez que veía al Goyco y a Olarticochea en el mundial 90, se quedaba parada frente a la tele y decía "son vascos, "etxea" quiere decir casa". Tiempo después, me puse a pensar cómo añoraría ella su casa desde una remota Posadas cada vez que los veía. Por las noches, para dormirnos, a mi hermana y a mí, nos contaba un cuento en euskera, del que jamás nos hizo una traducción, pero, aun así sabíamos que lo hacía más corto cada noche. Además de eso, nos decía los números del 1 al 10.

Con el correr de los años, algunas cosas fueron olvidándose. Ella falleció y los problemas en casa empezaron, aunque no sé si fue ese el orden de las cosas.

Pasaron muchos años hasta que decidí empezar a estudiar Letras, que tampoco fue una decisión mía sino que, ante mi falta de decisión, Carlos (un compañero) me sugirió estudiar esa carrera porque me gustaba leer y escribir. Desde que comencé, pensé dejarla porque me resultaba muy difícil, pero una vez, viajando en el colectivo, escuché "Até o fim" de Chico Buarque y me dije que yo también iba a ir hasta el fin. Estudiando esa carrera, se me dieron dos cosas en la vida: una mi gran conexión con Brasil, que no desarrollaré ahora. La otra, el camino del euskera.

Y es que creo que por más que uno intenté evitar algunas cosas "todos los caminos conducen a Roma". El camino puede ser más largo o más breve, pero la meta suele ser la misma. La cuestión es el peregrinaje.

Cuando estaba empezando la carrera, quería hacer la orientación en Lingüística hasta que vi a mi papá leer con mucha afición el Quijote, quise ver qué lo entusiasmaba y no dudé nada, decidí hacer la orientación en literatura española. Al hacerla, fui dándome cuenta de algo que es muy común en Letras y es el de las denominaciones fallidas de las materias, por ejemplo, Literatura Norteamericana cuando se hace referencia a la estadounidense (no Canadá ni México), Latinoamericana sin Brasil y Española por literatura castellana. Mi indignación es que todo era castellano, solo un poco de Pardo Bazán y viva el colonialismo (ahora entiendo y acepto que así sea, que lo gallego, lo catalán y lo vasco son otra cosa). Percibí que la nomenclatura se refería a un idioma y no un territorio (que consideraba uno), y decidí que a lo largo de mi vida iría estudiando todas las lenguas que se hablan en la península para ir conociendo su cultura desde adentro.

Terminé la carrera y, alrededor del 2007, vi que en la Librería Santa Fe en la que solía comprarle mis libros a un señor con barba había un cartel en que solicitaban vendedor. Fui y le entregué mi curriculum vitae. Al tiempo, me llamaron para hacerme una entrevista en la sucursal que queda en Av. Santa Fe y Ecuador. Al poco tiempo, me llaman de la que quedaba a dos cuadras de esta. No quedé.

En las vacaciones de verano del 2010, soñé con mi Yaya, creo que por primera vez. Ella me decía dos cosas en el sueño: una era que mi hermana iba a estar bien, que no me preocupara y, la otra, que yo iba a tener una hija a la que le iba a poner por nombre Paula del Alba. Pasaron algunos meses y empecé a trabajar en la Feria del Libro Infantil durante las vacaciones de invierno. Una noche, soñé que estaba haciendo una investigación sobre algo histórico de la península ibérica y veía el mapa negro con letras bien grandes que lo cubrían con una palabra en blanco que era "JAI". Al despertar, googleé la palabra y me encontré con que quiere decir "fiesta" en euskera y lo primero que hice fue decirle a mi hermana si quería que fuéramos juntas a estudiar la lengua. Ella me dijo que no. A continuación, le dije a mi mamá que fuera a inscribirme al Laboratorio de Idiomas, pero le habían dicho que todavía no se sabía si iban a abrir las inscripciones. Lo dejé pasar y, a los dos días, decidí googlear y llegué a una página en la que encontré una dirección de mail, así llegué a Euskaltzaleak, que tenía su sede en la calle México, a pocas cuadras de casa.

Me anoté. El primer día, no sé por qué motivo, quien iba a ser mi profesora no pudo ir y, en su lugar, estaba Teresa. Nos preguntó a qué nos dedicábamos, le dije lo que había estudiado y que estaba sin trabajo, y me dijo que en su escuela había horas vacantes, que estaba tomada, pero que me iba a averiguar así me presentaba. También, nos preguntó por qué habíamos llegado ahí, le comenté de la Yaya, del cuento, de los números y comenzó a decírmelos, después de tanto tiempo sin haberlos oído, y esa noche volví llorando a mi casa. Supe, con el correr del tiempo, que tanto Teresa como Sabrina eran quienes dictaban los cursos del Laboratorio.

A los dos días, el 12 de agosto, estando mi mamá y Noelia en casa, me llamó para decirme el número de la escuela, con quién tenía que hablar y que no dejara de hacerlo. Si recuerdo la fecha es porque fue el día de mi cumpleaños. Las patitas me temblaban, siempre tuve un poco de temor de ser docente, y mi mamá me dijo "es Lola que te lo manda" (Lola, léase la Yaya). Fue todo un proceso hasta tomar las horas porque tuve que esperar a que se levantara la toma del colegio, pero el 7 de septiembre me incorporé a trabajar ahí, en la calle Ecuador, a dos cuadra de la Librería Santa Fe en la que me habían hecho la primera entrevista, gracias al curriculum que le había entregado al señor de barba de Avenida Callao, del que sabría tiempo después que se llama Jon porque me lo crucé en Euskaltzaleak en alguna topaketa y supe que el señor que me vendía los libros y al que le había entregado mi CV estudiaba en ese mismo lugar.

Dicen los gallegos "Eu non creo nas meigas, mais habelas, hainas".

PD: un capítulo del Quijote se termina con un vizacíno, que poco habla el castellano, con el brazo en alto a punto de darle un golpe a don Quijote. El manuscrito se termina allí y el narrador tiene que salir a buscar otro.

martes, 4 de diciembre de 2012

Regresos

Hoy, volvió, como lo hace a cada tanto. Vino en la forma que tenía cuando yo era chiquita y recuerdo que me decía algo importante, algo importante que no consigo recordar qué era.

¿Cómo supe que era él hace 20 años? Porque llevaba su ambo celeste y el pelo un poco más largo, solo un poco, ya no tenía mucho pelo. Porque salía del baño de mi casa riéndose como se reía cuando jugaba conmigo. Y me decía algo importante.

Será que nunca se fue, que estuvo siempre, incluso, mucho antes de haberse ido. Hace dos años empecé a regalar budines para la navidad a gente que quiero. Pero, este año, tuve la idea de hacer pan dulces. Mientras el sábado amasaba, se vino a mi cabeza la imagen de mi papá con su ambo celeste una tarde de un 24 de diciembre subiéndose a la camioneta para repartir pan dulces por Posadas a conocidos y amigos. Él estuvo ahí siempre y no lo supe porque, muchas veces, están en silencio o lejos y solo vemos sus ejemplos.

Ya no le puedo decir que soy lo que soy en parte por él. Ya no sabré lo que me dijo en el sueño.

Lo único que sé es que hoy volvió, volvieron. Después de él salir del baño, aparecía Cuqui desde la cocina corriendo.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Muñeca brava

Desde Sor Juana hasta acá, ha pasado mucha agua debajo del puente. En el siglo XVII, ella ya planteaba en sus poesías que las mujeres no eran solo belleza, tenían otras cualidades. No eran el objeto que describían autores como Góngora o Quevedo: sus dientes no eran perlas, sus cabellos no eran oro, sus labios no eran un rubí.

Sin embargo, aún hoy cuesta que muchos (tanto hombres como mujeres) entiendan que no somos un objeto. Estudiando algunas cosas básicas sobre el derecho, me topé con el tema de la capacidad de la mujer en el matrimonio y cómo evolucionó de ser una completa incapacitada a poder adquirir sus bienes y recién en el año 87 se plasmó la patria potestad compartida, la fijación conjunta de domicilio y la elección del nombre de los hijos.

Durante mucho tiempo fuimos ese objeto que pasaba de las manos de un padre o un hermano a un marido. Pero no solo nosotras. También los niños. Recién con la Convención de los derechos del niño se los empezó a considerar sujetos de derecho, ya los padres no pueden hacer lo que quieren con ellos. En el año 94, se le dio estatuto constitucional, por lo cual, nuestro país debe cumplirla. Una de las principales cuestiones es el derecho a ser oídos en todo lo que respecta a su formación e incluye el concepto de capacidad progresiva: un niño no es incapaz porque no es un objeto, sino un sujeto, la diferencia es que tiene capacidades diferentes según las edades y hay que escucharlo atendiendo a su maduración.

Nada de imponer nada. Las mujeres históricamente pasábamos de ser objeto-niño a ser objeto-mujer. Si culturalmente estábamos condenadas a ser objeto, es lógico que la violencia se justificaba porque siempre iba a haber alguien que tuviera el poder sobre nosotras y nuestros cuerpos. Es muy difícil sacar las raíces culturales más profundas que llevan siglos arrastrándose. Porque, aunque muchas cosas han cambiado (eso nadie lo puede negar), esa violencia de género o ese maltrato infantil arrastran con concepciones formadas durante siglos. Son capas y capas de polvo que cubren nuestra historia.

Aún hoy, muchos maltratadores no son condenados socialmente porque siempre es la mujer "la loca que lo provoca", "una histérica que lo persigue" y muchos no entienden que la violencia psicológica puede ser aún peor que la física. Las marcas no se ven, pero ahí están.

Confío en que de a poco las mujeres y los hombres también irán cambiando estos patrones culturales en sus hijos, irán enseñándoles que tienen derechos, que pueden reclamar, que tienen voz, que pueden gritar. Y, sobre todo, señor Freud, que nuestra sexualidad no se configura desde la falta de un pene porque nacimos completas, mujeres enteras.

viernes, 16 de noviembre de 2012

34

Hay gente que nunca puede dejar de ser una sombra acompañada de su sombra. Sin  quererlo, Marcos estaba nuevamente allí, lo raro es que estaba en un espacio que nunca le fue propio, del que siempre fue un ser extraño.

Pero allí estaba y no pude evitar sentir desprecio, el mayor que puede existir en el mundo porque no entiendo que pueda existir un ser tan despreciable, que daña, que mina las vidas ajenas tan impunemente y a la que la vida le sonríe.

Marcos es un pitbull, lamentablemente, es el nombre que les dan  a los violentos que sociabilizan con el mundo y que el mundo adora. Son seres de baja autoestima, que tienen una relación de igual a igual con sus parejas, pero que se sienten tan poquita cosa que tienen que destruirlas. Son pitbulls porque muerden y les cuesta soltar a la presa. Así es Marcos, el violento silencioso, que nadie nota.

Y es oscuro. Un ser muy oscuro. Un ser sombrío. Una pobre negra sombra.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Repudio

Así, se encontraban las baldosas que colocaron frente al colegio esta mañana. Cuando me enteré de que estaban manchadas, pensé que podría haber sido alguna pintada que las había manchado accidentalmente, pero es claro que no. Fueron tapados los nombres.

Hay algo que algunas personas deberán entender y es que se pueden asesinar cuerpos, ocultarlos, desaparecer papeles y pertenencias, pero que nunca podrán borrar nuestra memoria.




viernes, 9 de noviembre de 2012

33

En qué momento nuestros muertos comienzan a convertirse en un sueño. Cuánto tiempo debe pasar para que pensemos en ellos y dudemos de si fueron reales o si nuestra imaginación los creó, inventándoles un pasado común con el nuestro.

A veces pienso en papá, y me pregunto qué tan real fue. Trato de buscar historias que me haya contado para reconstruir su vida, saber que estuvo allí. Pero me doy cuenta de que, lamentablemente, sé muy poco, de que me cuesta reconstruir muchas partes, ni qué decir de reconstruir sus sentimientos.

Creo que se apartó del mundo para protegerse y no se dio cuenta de que se le escurría de las manos. Fue libre, infinitamente libre y, tal vez, todo lo que sucedió fue el precio de haberlo sido.

Seis meses después, puedo decir que su imagen se está desdibujando, aunque lo siga viendo en el espejo cada día, aunque retorne de la manera más insólita.

¿Fue real? No lo sé. No sé qué tan real era lo que me mostraba de sí mismo, no sé si conocí al Daniel verdadero y nunca lo sabré.