Ensonnacionesmarianas es un blog abierto a la reflexión propia y ajena sobre cualquier tema sobre el que deseemos pensar. El ensueño tiene que ver con la idea antigua del sueño como camino al conocimiento (por ejemplo, El primero sueño de Sor Juana).

F(h) Consultora en PYMES y ONGs

domingo, 7 de febrero de 2010

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El hombre que las está esperando a la salida del colegio es el padre. Todos los días pasa con la camioneta roja para conducirlas de vuelta a casa. Es, por decirlo de algún modo, el salvador que las saca de ese pequeño infierno dirigido por hábitos que silencian y paralizan o piden que se dirijan a las aulas cantando «ven, ven, ven, espíritu divino, ven, ven, ven, acércate a mí, apodérate, apodérate de todo mi ser, etc.» y las voces forman una gran voz que conduce a la masa de alumnas de blanco pureza hacia sus salones. Siempre esperan que el Espíritu divino llegue y son siempre controladas por la culpa y la idea de que Dios está en todos lados y sabe lo que hacemos (las manos sobre el banquito rojo, en silencio mirando a la bandera, estatua cuando suena la campana, las polleras por debajo de la rodilla, el buzo no se ata a la cintura, el respeto y el silencio... y Dios que nunca llega). Ella prefiere cantar esa canción que habla de Cristo, a quien ella realmente ama diciendo que «en sus ojos la libertad tiene más luz, en sus labios toda verdad es más verdad».

Hoy, esos recuerdos están paralizados con suave olor a calor y lluvia tropical, el recuerdo de la inocencia que no está. Ahora, ve a Cristo de modo diferente, como a un simple hombre, ser simple y humano lo engrandece más que una supuesta divinidad todopoderosa, ya que sus nociones socialistas son más bellas viniendo de un hombre imperfecto, del simple carpintero que decidió construir su mundo, que de Quien tiene la obligación de la bondad.

Pero el hombre que las espera está allí y les pregunta cómo les fue. Ella lo abraza, sólo llega a su vientre prominente y hace fuerza para ver si puede rodearle la panza, pero hoy, al igual que ayer, no puede hacerlo, pero sabe que algún día, cuando sea más grande podrá. Nunca los pequeños momentos son en vano porque uno se descubre en todos ellos, en algún tic, manía o gesto.

Para ella, la religión es importante en su vida, en todos los sentidos, por el amor y por el agobio, por esos sentimientos encontrados y que se debaten entre una fe en Dios enceguecedora que le hace olvidar sus recreos mientras reza como quien ama en la capilla del colegio y un odio particular por las misas el domingo con vestido talle princesa y unos zapatitos que le hacen doler los pies y concentrar la mente en ese lugar y no en Dios. Mientras tanto sueña con novias, ya que la revista-recompensa por ir a misa, es decir, la revista-coima, suele ser Barbie, revista para niñas que muestra a una muñeca perfecta con figura ideal. Barbie, la eterna novia de Ken, y es raro ver Barbie-novia, esa es Tammy, ésta sí se casó con Frankie, que más tarde ella le comprará a su Barbie que sí quiere casarse y engordar y tener hijos y ser feliz y tener una silueta real y bailar el vals con el caset de Frankie, aunque luego le tire cosas por la cabeza.

Las bocinas por la noche la hacen correr presurosa a la ventana de sus padres para ver pasar el coche que conduce a la novia al altar y sueña con algún día ser ella misma la protagonista y, cuando el coche pasa, observa el cuadro del casamiento de sus padres, tan bellos, tan lejanos y piensa que eso será siempre así porque, para ella, el futuro es el segundo que viene y el mundo permanece perfecto e inmutable. Por eso, en su permanencia, cada domingo, luego de ir a misa, está siempre allí la tan ansiada revista.

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